Acabar con la creciente desigualdad en el acceso a las vacunas de Covid-19

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Foto: Leonardo Mangia

 

 

Por el Dr. GITHINJI GITAHI
Durante todo este año, los países se han esforzado mucho para combatir el coronavirus y han puesto en marcha campañas masivas de vacunación. De hecho, las vacunas son uno de los avances más exitosos de la medicina moderna, en los que debemos creer para proteger a nuestras poblaciones.

 

En un mundo globalizado e interdependiente no hay ningún secreto: debemos unirnos para salvar vidas. Covax, una iniciativa mundial única y ambiciosa, se creó para adquirir y distribuir vacunas a los países de ingresos bajos y medios.

Desde la primera entrega en febrero de 600.000 dosis de AstraZeneca a Ghana, se han distribuido más de 435 millones de vacunas Covid-19 a 144 participantes de Covax. Se trata de la primera iniciativa mundial de vacunas de este tipo, a la que contribuyen múltiples fabricantes.

La equidad en la vacunación mundial sigue siendo un reto. África sigue teniendo la tasa de vacunación más baja, y debemos mejorarla a través de Covax y trabajando en colaboración con iniciativas como Africa Vaccines Acquisition Trust (Avat) de Africa Union. Citando a la Organización Mundial de la Salud, “nadie está a salvo, a menos que todo el mundo esté a salvo”.

Dicho esto, no debemos pasar por alto los importantes avances logrados en las últimas semanas. Se ha necesitado un alto nivel de colaboración entre muchos socios en todo el continente, y se ha conseguido vacunar completamente a casi un cinco por ciento de su población, cuando en julio sólo estaba vacunado el uno por ciento.

 

Dadas las restricciones a la exportación en la India y a pesar de la magnitud de esta operación de suministro, Covax es actualmente la mejor solución escalable y viable para luchar contra la pandemia. Covax ha dado esperanza a millones de personas de poder volver a una nueva normalidad. Esta esperanza se basa en el conocimiento de que el acceso global y equitativo es la única salida.

 

Estas iniciativas de colaboración global deben seguir siendo apoyadas por nuestros gobiernos africanos y no deben ser percibidas como un proyecto más de ayuda a los países pobres. También es importante trabajar en estrecha colaboración con la iniciativa Avat, para lograr resultados en toda África y evitar la trampa de la deuda que pueden ocasionar las compras particulares. Se estima que sin el apoyo multilateral, los países de bajos ingresos tendrían que aumentar su presupuesto de salud en casi un 60 por ciento para vacunar al 70 por ciento de su población. No es sostenible.

 

Covax ha tenido deficiencias que lo alejan de la perfección. También todos los demás mecanismos y respuestas nacionales, regionales y mundiales que se han adoptado durante esta pandemia. El llamamiento que se hace aquí es para abordar retos más amplios que los que ya existían antes del Covid-19. Retos en cuanto a política y gobernanza mundiales, y que deben abordarse si el mundo quiere acabar con esta pandemia y prepararse para la próxima.

Esto incluye además resolver otros problemas, como el nacionalismo de las vacunas, que pueden abordarse mediante tratados mundiales que den lugar a un aumento de las contribuciones de los países del G7.

Así mismo, los gobiernos deben hacer frente al escepticismo sobre las vacunas y las debilidades de las infraestructuras de salud que también están ralentizando los programas de vacunación.

 

Debemos confiar en la ciencia que hay detrás de la vacuna y en la innovación de la iniciativa Covax. Esta se inspiró en los mecanismos que permitieron el acceso universal y equitativo a las vacunas contra el neumococo, el sarampión y el VPH.

Covax se basa en las lecciones aprendidas sobre la equidad como motor de un futuro más justo y saludable.

 

Reconocemos que el panorama global del acceso y despliegue de la vacuna Covid-19 sigue siendo inaceptable. Debemos continuar trabajando juntos para detener la creciente desigualdad de vacunas y evitar que el virus continúe destruyendo vidas: ¡debemos actuar ahora!

 

Acogemos con satisfacción los llamamientos a los fabricantes de vacunas para que den prioridad a COVAX. Así mismo los compromisos firmes de proporcionar transparencia sobre los precios y los plazos de disponibilidad, que permiten a los países planificar con antelación.

Estamos seguros de que COVAX puede tener un mayor impacto en África y otras comunidades de bajos ingresos vulnerables al COVID-19. Para apoyar la iniciativa, es imperativo que los gobiernos reconozcan la importancia de Covax. Es necesario que aumenten las dosis a los países africanos a través de esta vía. Deben ser conscientes de que actualmente representa la opción más viable para el suministro y la distribución a escala, basada en sus muchos años de experiencia y capacidad de distribución de vacunas infantiles.

 

Sin embargo, Covax por sí sola no erradicará el virus. Se necesitan colaboraciones e iniciativas conjuntas continuas para abordar todos los problemas que se plantean: acabar con las reservas para compartir más dosis, limitar las dosis de refuerzo, aumentar la fabricación mediante el intercambio de conocimientos (como se ha visto entre AstraZeneca y el Instituto del Suero de la India) , e invertir en los sistemas sanitarios nacionales y locales – hacer esto hoy y no mañana para vacunar a todo el mundo.

 

Hoy puedes ayudarnos a impulsar la vacuna COVID-19 en África firmando nuestra petición. 

 

 

 

El Dr. Githinji Gitahi es el director ejecutivo de AMREF Health Africa Group

Artículo publicado por primera vez en https://www.theeastafrican.co.ke/tea/oped/comment/stop-the-growing-covid-19-vaccines-access-inequality–3617658

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