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Mar

El papel de los agentes de salud en el freno de la pandemia del COVID-19

Artículo original escrito por Mette Kinoti, Directora Global de Programas de Amref Health Africa,  y publicado en Daily Nation (Kenia).

 

Hace aproximadamente un siglo, en la década de 1920 en China, surgió una nueva estructura de trabajador sanitario.

A diferencia de médicos y enfermeras, estos trabajadores de la salud operaban fuera de las instalaciones sanitarias, visitando a las personas en sus hogares e interactuando con ellas en sus propias comunidades. Compartían sobre todo conocimientos básicos de salud, higiene básica y cuidado de dolencias menores.

En la década de 1960 surgieron perfiles similares en países como India y Tanzania, y en la década siguiente, estas figuras se reconocieron formalmente en la Declaración de Alma Ata de 1978.

Esta declaración articuló la necesidad urgente de que los gobiernos, las comunidades y los trabajadores sanitarios y de desarrollo protejan y promuevan la salud y el bienestar de todas las personas, en todos los lugares.

Así pues, se estableció el escenario para las ambiciones modernas de alcanzar la Cobertura Sanitaria Universal y describió el papel de los voluntarios de salud comunitarios, o agentes de salud, en la prestación de atención primaria, la base de la cobertura sanitaria universal.

 

Lecciones cruciales

Ahora, cuando solo queda una década para el objetivo global de alcanzar la Cobertura Sanitaria Universal en 2030, el mundo enfrenta una calamidad sin precedentes: la pandemia de coronavirus que causa la enfermedad de COVID-19.

Con más de 24.000 muertes y más de 530.000 casos en todo el mundo al 27 de marzo, COVID-19 está paralizando lo que anteriormente se pensaba que eran sistemas sólidos de salud pública en países de todo el mundo.

Esto está sucediendo en un momento en que hay una escasez global de 17.4 millones de trabajadores de la salud, según la Organización Mundial de la Salud, lo que obstaculiza los esfuerzos de los países para brindar atención médica a más de 400 millones de personas en todo el mundo que aún no tienen acceso a atención médica básica.

Sin embargo, en medio de esta desgracia, hay lecciones importantes por aprender para lograr la Cobertura Sanitaria Universal: el fortalecimiento de los sistemas de salud y de los programas de salud comunitarios que abordan necesidades sanitarias de las poblaciones desatendidas en todo el mundo, especialmente en tiempos de crisis.

 

Prevención

Una de las lecciones más importantes que estamos aprendiendo de la pandemia de coronavirus es que prevenir es mejor que curar. Si se hace de manera efectiva, la prevención podría ser una de las mayores armas contra el brote de coronavirus.

Es por eso que los profesionales de la salud y los líderes de todo el mundo abogan por medidas preventivas como el lavado de manos adecuado, el distanciamiento social y la cuarentena. Pero, ¿con qué frecuencia estos mensajes llegan a la ciudadanía?

Aquí es donde los agentes de salud juegan un papel vital. Como miembros fiables de sus comunidades, pueden complementar las fuentes de información oficiales y los medios de comunicación de una manera más personalizada, comprendiendo mejor los contextos en los que circulan esos mensajes.

Si fortaleciéramos nuestros sistemas de salud a todos los niveles, desde atención primaria hasta grandes hospitales de referencia, estaríamos mejor equipados para compartir información sobre medidas preventivas simples como el mantenimiento de la higiene y el lavado de manos. Los agentes de salud serían los encargados de difundir estos mensajes en las comunidades.

 

Agentes sanitarios

Los agentes de salud ofrecen la primera línea de defensa durante los brotes de enfermedades: a menudo son el primer punto de contacto entre las comunidades y los sistemas sanitarios, especialmente en zonas rurales y asentamientos urbanos informales.

Estos agentes de salud son clave para garantizar que las familias se mantengan saludables, y son un recurso importante que se puede implementar para monitorizar la salud de las comunidades y transmitir información contrastable al sistema sanitario formal.

Pero para que puedan llevar a cabo estos deberes, necesitan empoderarse.

La capacitación de los agentes de salud en la prevención y el control de COVID-19 les permitiría brindar servicios de calidad y mensajes precisos, incluyendo cómo prevenir la infección, qué hacer cuando entra en contacto con una persona infectada, cómo controlar los síntomas y cuándo buscar tratamiento adicional.

Además, los agentes de salud son capaces de  difundir los mensajes de prevención en los idiomas que mejor entienden sus comunidades.

Recientemente, Amref Health Africa y el Ministerio de Sanidad de Kenia se asociaron para lanzar una campaña para educar a los trabajadores de salud sobre COVID-19. Mediante el uso de Leap, una plataforma móvil de salud desarrollada por Amref Enterprises Limited, los agentes de salud se forman para identificar, aislar y derivar casos sospechosos de COVID-19, así como mantener estándares de seguridad en las áreas de alto riesgo para prevenir posibles transmisiones.

Aprovechando la ubicuidad del teléfono móvil  (smartphones o no), para entregar contenido personalizado, los agentes de salud llegan a decenas de miles de hogares muy alejados del sistema de salud formal, lo que ayuda a prevenir la propagación de la enfermedad a localidades con sistemas de salud frágiles o inexistentes.

Según la Oficina Nacional de Estadística de Kenia, Amref cuenta ya con 50.000 trabajadores de la salud en la plataforma y se está inscribiendo más para llegar a áreas rurales y remotas, donde vive cerca del 70% de la población de Kenia.

Es un enfoque relativamente simple para un problema complejo, pero invertir en agentes de salud no solo es clave para expandir la cobertura sanitaria de abajo hacia arriba a largo plazo: también resulta, a corto plazo, fundamental para salvar vidas durante la pandemia de coronavirus.

 

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