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Sep

Fumigación en asentamientos

Durante este año 2020 nos hemos hecho familiares con esta imagen: Una neblina de spray químico liberada por un fumigador en traje protector con capucha, botas de goma, manos enguantadas, mascarilla y gafas protectoras que nos recuerda a los equipos de respuesta en los desastres nucleares.

Pero para los agentes de salud, en los asentamientos informales del barrio de Tudor, en Mombasa, la costa de Kenia, la situación es muy diferente. Consiguieron un par de botas de goma solo después de una larga lucha de quejas y espera. Hasta el momento tenían un pulverizador manual de mochila de uso corriente y una mascarilla quirúrgica.

«Acceder a las casas es muy difícil, especialmente cuando llueve y se pone todo fangoso. Inicialmente, no teníamos kits. Sí algunos básicos como las botas de goma. Me dieron una mascarilla N95, pero se supone que debe ser desechada después de un día de uso; tampoco filtra los vapores químicos. A veces, después de la fumigación, te sientas y sientes el efecto del químico, que has inhalado.

Pero, ¿qué podemos hacer? Tenemos que servir a nuestra comunidad. Nadie me obligó a convertirme en una agente de salud. Es muy satisfactorio servir a mi comunidad y ver vidas transformadas para mejor», comenta Eunice Wangui, agente de salud de Mombasa.

Las letrinas compartidas, típicas de un asentamiento informal, se convierten en focos de infección durante las pandemias, y la COVID-19 no es una excepción. Cuando se le dan fumigantes y el tiempo lo permite, Wangui y otros agentes de salud visitan los hogares temprano en la mañana para fumigar los espacios comunes, incluso mientras continúan predicando el lavado de manos con jabón cómo si fuese el evangelio.

«Solíamos tener graves casos de cólera cada temporada de lluvias. Pero este año hemos visto muy pocos casos de cólera, principalmente debido al frecuente lavado de manos con agua que realizan los vecinos. Es un alivio para nosotros, es un brote de enfermedad mortal menos del que preocuparse» dice Fatma, agente de salud del barrio de Tudor.

Ahmed, agente de salud, explica: «Los productos químicos de fumigación son escasos, y sólo los hogares donde ha habido un caso confirmado de COVID-19 se priorizan como parte del rastreo de contactos. También fumigamos las áreas comunes, donde la gente se reúne e interactúa. De esta forma, se consigue un uso eficiente de los productos químicos de fumigación»,

Cuando preguntamos sobre la formación que tienen los agentes de salud fumigadores, Ahmed, dice: «Por favor, financien productos químicos para la fumigación. Tenemos unos cuantos empleados capacitados y nuestra mayor necesidad en este momento son los productos químicos. Esa es nuestra principal prioridad.»

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Este texto ha sido escrito originariamente en inglés por el técnico de proyectos de Amref Kenia, Athur Mwai. La oficina de Amref España ha traducido y adaptado el texto.

 

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