25
Ene

Me llamaban “Doctora Virus”: La historia de Winnie.

Desde un centro de VIH hasta la gestión del Centro de Salud de Amref en Kibera (Nairobi), Winnie Nzioka ha atendido a los vecinos de Kibera y sus alrededores durante los últimos 18 años. A pesar del estigma al que ella y sus colegas se enfrentaron, en un inicio, Winnie sirvió con dedicación cuando la epidemia de SIDA se asentó en Kenia y se estaba cobrando muchas vidas en Kibera.

«En 2003, tratar con pacientes con VIH era un gran desafío. Los pacientes acudían al centro de salud cuando estaban muy enfermos, débiles y consumidos. Incluso algunos cuando ya estaban postrados en la cama», recuerda Winnie.

«La infección por VIH estaba muy estigmatizada. Las personas que tenían VIH no querían recoger sus antirretrovirales, ni firmar con sus nombres en el libro de registro. Sólo tres miembros del centro de salud de Amref recibieron la formación de terapia antirretroviral. Nuestros colegas nos llamaron «madaktari wa virusi» (médicos especialistas en virus), algo que nos estigmatizó. Para manejar esto, adoptamos los nombres de los medicamentos antirretrovirales de primera línea en aquel momento. Yo era Stavudine, nuestro Oficial Clínico era Lamivudine y la otra enfermera se llamaba Nevirapine», dice.

Sin embargo, atestigua que servir a los pacientes de VIH se convirtió en parte de su vida como enfermera, y consideraba que su papel era gratificante. La recompensa era conseguir un cambio en la salud de las personas que viven en los barrios marginales.

Desde 2003 el Programa Presidencial de Emergencia de Asistencia para el Sida de Estados Unidos ha ayudado a salvar la vida de millones de personas que viven con VIH en todo el mundo. Gracias al programa, la Clínica de Amref en Kibera ha recibido el apoyo para proporcionar gratis los servicios de atención y tratamiento de VIH y tuberculosis, y el refuerzo al laboratorio que da servicio a otros centros de salud.

El avance de la prevención en la transmisión materno-infantil del VIH es evidente entre los habitantes de los barrios marginales, con una reducción de la transmisión desde el 3,6% en 2017 al 2,8% en 2018.

Con el gran apoyo de los financiadores y la excelente dedicación de los trabajadores de la salud como Winnie, la gravedad de la epidemia del VIH ha descendido gradualmente. Gracias a los medicamentos, la educación y sensibilización sobre el VIH/SIDA y los sistemas de apoyo psicosocial, las personas con VIH tienen vidas más largas y saludables.

«Si comparamos la situación de entonces y la de hoy, el estigma se ha reducido, lo hemos superado y hablamos libremente sobre el VIH», dice Winnie.

A pesar de los muchos desafíos, hay un grupo que Winnie no quiere dejar de mencionar, los Agentes de Salud. Winnie cree de forma entusiasta que han jugado un gran papel en la reducción del VIH. Reconoce sus esfuerzos trabajando en la comunidad, realizando visitas domiciliarias, interactuando con las personas que tienen VIH, y recomendando a los miembros de la comunidad que se sometan a la prueba del VIH.

«No puedo olvidar los esfuerzos de los agentes de salud mientras realizan visitas domiciliarias para asegurar que las personas que viven con el VIH tomen sus medicamentos«, dice.

Con el apoyo del Programa Presidencial de Emergencia de Asistencia para el Sida de Estados Unidos, 2.168 personas que viven con VIH acceden al tratamiento que salva sus vidas en el Centro de Salud de Kibera, con una tasa de supresión viral del 92,5%.

Publica un comentario