Contra la mutilación genital femenina en Kenia.

Raquel, contra la mutilación genital femenina en Kenia

Rachel lucha con Amref contra la mutilación genital femenina en Kenia. “Soy una modelo a seguir para las niñas porque ven que una de ellas fue a la universidad, obtuvo un buen título, se gana la vida honestamente y es independiente. Esto les da la inspiración y el poder para hacer lo mismo y creer en sí mismas.”

 Soy Rachel, tengo 23 años y soy del condado de Kaijado, Kenia. Soy una chica masái y estoy orgullosa,  de lo que no estoy orgullosa es de que se siga practicando la mutilación genital femenina. Por eso, utilizo mi voz para generar un cambio como joven activista contra la mutilación genital femenina.

Soy afortunada y yo no la sufrí. Pero esto me convirtió en blanco de acoso y estigma. Sabía que mi vida sería diferente, en el buen sentido, en comparación con otras niñas de mi comunidad, porque mis padres nunca quisieron que me sometiera a la mutilación. Pude terminar la escuela, ir a la universidad y obtener mi título en Comunicación y Relaciones Públicas y ahora a los 23 años estoy trabajando para convertirme en la mujer de mis sueños. Pero este camino nunca ha sido fácil.

¿Cuál es tu motivación para hacer este trabajo?

Mis padres sabían de los peligros de la mutilación genital femenina y querían que fuera a la universidad, consiguiera un buen trabajo y pudiera cuidarme económicamente sin depender de nadie. Vimos que en mi comunidad las niñas sufrían mutilación y luego abandonaban la escuela y se casaban. Mi comunidad no me aceptó por no haber pasado por la mutilación. Me intimidaron, me insultaron y me estigmatizaron. Fue realmente duro para mí, incluso llegué a pedir a mis padres que sometieran a la mutilación. Porque ya no podía soportar el acoso.

Por suerte, mis padres seguían diciendo que el corte era malo para mí y me convencieron para seguir con mis estudios. Y estoy tan feliz de que lo hayan hecho. Ahora uso mi historia para convencer a otras chicas y así es como evito que las sometan a la mutilación genital femenina.

Gracias al apoyo de gente como tú, Amref ha salvado a 20.000 niñas como Rachel de la mutilación, que hoy no tienen miedo. Súmate al movimiento.

¿Cómo conociste a Amref?

En el campus de mi escuela había diferentes tertulias y reuniones y de niña podías registrarte para hablar frente a la gente. Me gustó mucho usar el escenario y mi voz para abordar varios temas. Compartía historias sobre ser niña, nuestros derechos y también sobre la mutilación genital femenina. Les conté mi historia, que nunca pasé por la mutilación genital femenina y que mi comunidad me acosaba por eso. Los otros estudiantes encontraron mi historia muy empoderadora y me eligieron como su líder juvenil y ahí fue donde conocí a Amref. Ahora trabajo como campeona panafricana de contra la mutilación genital femenina.

¿En qué consiste tu trabajo contra la mutilación genital femenina?

Como campeona, actúo como mentora de las jóvenes de mi comunidad. Durante el rito de paso alternativo, capacito a niños y niñas sobre sus derechos, su sexualidad y cómo funcionan sus cuerpos. Reciben capacitación en habilidades para la vida y aprenden a hablar en público, lo cual me parece muy importante. Siempre comparto mi historia y les animo a terminar la escuela. Como vengo de la misma comunidad, me entienden y aceptan mis palabras. Soy una modelo a seguir para las niñas porque ven que una de ellas fue a la universidad, obtuvo un buen título, se gana la vida honestamente y es independiente. Esto les da la inspiración y el poder para hacer lo mismo y creer en sí mismas.

Si puedes, haz un donativo para que más niñas puedan escribir su propio futuro.

¿Cómo ha afectado el COVID-19 a tu lucha?

La pandemia realmente nos ha hecho retroceder. No podíamos reunirnos con la gente y seguir en contacto. Solía ​​organizar foros donde podía hablar e informar sobre la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil forzoso o el embarazo adolescente. Me preocupaba mucho que si nos quedábamos en silencio muchas niñas sufrirían por los efectos de la pandemia. Afortunadamente, debido a mi trabajo como líder juvenil en el campus, tengo muchos seguidores en redes sociales. La pandemia me ha hecho impulsar su uso.

También trabajamos con estaciones de radio locales y he hecho varios programas sobre mutilación genital femenina. Esto me ayuda a llegar a miles de personas, incluso a las comunidades rurales y remotas.

¿Cómo afectó COVID-19 las vidas de niñas y mujeres?

La pandemia es un gran desafío para las niñas y mujeres de Kenia. Debido al cierre de las escuelas, las niñas han estado sin clase durante casi un año y han permanecido expuestas a la violencia de género. Afortunadamente, las escuelas han vuelto a abrir, pero en el área donde vivo solo el 50% de las niñas regresarán. El otro 50% están embarazadas o han sido sometidas a la mutilación y dadas en matrimonio. Los padres estaban desesperados porque casi no había trabajo, y muchos decidieron casar a sus hijas para tener menos bocas que alimentar.

La COVID-19 pone en peligro a 2 millones de niñas más de sufrir mutilación. Es muy grave, si puedes apóyalas.

¿Qué estás haciendo para ayudar a estas chicas con la mutilación genital femenina?

 Mi lema es: el conocimiento es poder. Me entristece ver que tantas niñas abandonan la escuela. Por eso no me detendré hasta convencer al mayor número posible de niñas, padres y madres de que continúen con su educación.

Junto con Amref, trabajamos para asegurarnos de que todas las niñas puedan volver a la escuela, estén embarazadas o no. Voy de puerta en puerta para convencer a las niñas y a sus padres. El jefe y los líderes de las aldeas donde trabajo se están sentando con el gobierno local para ver si pueden hacer algo a nivel gubernamental.

¿Cuál es tu sueño?

 Un mundo libre de mutilación genital femenina y una comunidad liderada por niñas que tienen voz.

 Y tú, ¿compartes su sueño?

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