NO A LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA

 

No a la mutilación genital femenina

 

En febrero se celebra el Día Internacional de Tolerancia Cero frente a la Mutilación Genital Femenina. Te contamos cómo luchamos para erradicar esta práctica.

 

¿Qué es la Mutilación Genital Femenina (MGF)?

 

Es la escisión total o parcial de los órganos genitales externos femeninos por motivos no médicos. Es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Cuando una niña es sometida a la mutilación genital, su futuro cambia para siempre.

En los países del noreste de África (Egipto, Eritrea, Etiopía y Sudán) la MGF se practica en entre un 80% y un 97% de mujeres. En África Oriental (Kenia y Tanzania) varía del 18% al 38%. En las últimas décadas, más de 200 millones de mujeres y niñas han sido objeto de la mutilación genital femenina en todo el mundo, según la UNFPA

 

Fíjate en este dato:

Etiopía es un país comprometido desde 2005 con la eliminación de la práctica de la Mutilación Genital Femenina a través de medidas legales y programáticas. Penaliza la práctica en su Código Penal y, sin embargo, el 65% de las mujeres de entre 15 y 49 han sufrido la mutilación genital femenina, según la Encuesta de Salud Demográfica de Etiopía (2016).

 

¿Qué significa esto?

Lamentablemente, hay un gran desconocimiento acerca de esta prohibición. El peso de la tradición y del simbolismo es enorme e impone esta práctica a las niñas y mujeres africanas. En Afar, al nordeste del país, donde trabajamos con un proyecto anti mutilación genital femenina, una proporción significativa de madres (71%) apoya su continuidad y la perciben como una ventaja.

 

La Covid-19, el peor enemigo en la lucha contra la mutilación genital femenina

 

La situación pandémica se complica aún más en países en desarrollo. El cierre de las escuelas implica que muchas no volverán a clase. La pérdida de ingresos en los hogares empuja a las familias a casar a las niñas como estrategia de supervivencia. Esto provoca el aumento de los casos de mutilación genital, de matrimonios infantiles forzados y de embarazos adolescentes.

La proyección del UNFPA nos alerta de que la pandemia tendrá un impacto enorme en la MGF, provocando hasta 2 millones de nuevos casos durante la próxima década.

 

Amref Salud África, organización clave para acabar con la mutilación genital femenina

 

Porque sabemos que solo trabajando con toda la comunidad podremos lograr un cambio. Nos centramos en la movilización social, generando conocimiento sobre las causas y consecuencias de la práctica, cómo eliminarla y cómo cuidar a quienes la han experimentado.

Nuestro trabajo se ha visto muy afectado por las restricciones y el confinamiento provocado por la Covid-19. Ante este reto, y para poder llegar a los hogares incluso ahora, realizamos programas de radio e instalamos puntos de información, además de utilizar plataformas digitales y redes sociales para involucrar a las comunidades urbanas en el diálogo.

 

En Amref imaginamos un continente sin Mutilación Genital Femenina, donde las niñas puedan continuar su educación y convertirse en las mujeres que quieran ser. Únete a nuestro a trabajo.

 

No a la mutilación genital femenina

 

El trabajo de Amref España en Etiopía

 

Amref España desarrolla desde febrero de 2020 un proyecto anti mutilación genital femenina en Afar, una comunidad semi-nómada y pastoralista de Etiopía. Subvencionado por la AECID, tiene una duración de dos años y su objetivo es el de lograr el reconocimiento individual, comunitario y gubernamental de la mutilación genital femenina como una violación de los derechos humanos de mujeres y niñas. Se trabaja junto a los líderes comunitarios, parteras tradicionales, autoridades regionales y clubs escolares.

En julio de 2020 realizamos un estudio en la región cuyos resultados nos muestran la dificultad de cambiar una costumbre tan arraigada:

  • La edad más común para la circuncisión es alrededor de 1 año. El 90% de las niñas la han sufrido.
  • Se realizan en un contexto oculto, lo que dificulta su denuncia. Además de la ley, es necesario cambiar ciertas normas sociales profundamente arraigadas.
  • Muchas parteras y practicantes utilizan la mutilación genital femenina como fuente de ingresos económicos, denunciarlas sería privarlas de su medio de vida.
  • Más de la mitad de las participantes no tuvieron ningún servicio de asesoramiento y apoyo psicológico después de sufrirla.
  • En general, el estudio mostró que cuanto más elevada es la educación de la madre, menores son las posibilidades de que sus hijas sean circuncidadas.

 

Con este proyecto vamos a proteger a más de 8.000 niñas de esta práctica.

Contar con tu apoyo es un paso más en la batalla contra la mutilación genital femenina. Ayúdanos a protegerlas.

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