NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

No mas violencia

Foto: Steve Kagia

 

La violencia contra la mujer toma numerosas formas: la agresión física, la violencia de género, los embarazos adolescentes, la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil. En África, la crisis de la COVID-19 ha aumentado la violencia contra mujeres y niñas de diferentes maneras.

 

Matrimonio infantil y embarazo adolescente

 

Las tasas de matrimonio infantil en Malawi se encuentran entre las más altas del mundo y, al igual que en otros países como Tanzania, los embarazos adolescentes son muy comunes. Como resultado, muchas niñas abandonan la escuela prematuramente, viéndose atrapadas en un ciclo de pobreza.

Durante la última década, se terminó la educación de 50.000 niñas cuando fueron expulsadas de la escuela por quedarse embarazadas. Muchas niñas se quedan embarazadas a los 10 años y, aunque la educación primaria gratuita y el acceso a la educación secundaria es un derecho, una gran cantidad de factores legales y culturales impiden la realización de este derecho en el caso de las niñas que se quedan embarazadas. Además, esta situación de vulnerabilidad se ve reforzada por prácticas tradicionales nocivas como la MGF y el matrimonio infantil forzado.

 

La falta de una educación sexual de calidad y la existencia de unos servicios de salud deficientes ponen en riesgo el futuro de miles de niñas y mujeres.

Para abordar esto, desde 2017 Amref Health Africa ha estado trabajando en los distritos de Mangochi y Machinga (Malawi), para ayudar a los jóvenes a acceder a una educación integral en salud y derechos sexuales y reproductivos.

 

Nuestro objetivo es llegar a más de 14.000 jóvenes en 2021. Recibirán conocimientos vitales sobre temas como la anticoncepción, el embarazo adolescente, los derechos reproductivos y el desarrollo personal.

 

COVID-19 y Mutilación Genital Femenina

 

Muchas mujeres y niñas africanas han sido víctimas de la MGF, causándoles graves problemas físicos, psicológicos y sociales. Las mujeres embarazadas a menudo desarrollan complicaciones durante el parto y, muchas de ellas no consiguen sobrevivir. En muchos países, las niñas suelen ser circuncidadas a una edad muy temprana, a veces incluso al nacer. La MGF se presenta como una tradición milenaria que se ha practicado durante años. Las niñas que se circuncidan abandonan la escuela, se casan y quedan embarazadas a una edad muy temprana. De esta forma, sus perspectivas de futuro están disminuyendo enormemente.

 

Después de décadas de progreso en la reducción del número de niñas y mujeres jóvenes sometidas a la MGF, no hay duda de que la pandemia de COVID-19 ha hecho retroceder el movimiento.

La UNFPA calculó que durante la próxima década podrían darse otros dos millones de casos más de MGF, sumándose así a los tres millones de niñas que ya se estima que corren el riesgo de ser víctimas cada año en el continente africano.

 

Algunas encuestas en de Kenia muestran un gran aumento de casos de MGF desde la llegada del virus, revirtiendo la visible tendencia decreciente de antes de la pandemia. Según los encuestados, las principales causas de este aumento fueron el cierre de las escuelas (50%) y que las personas se quedaran en casa, incluidas las víctimas potenciales (20%). Otra causa ha sido la falta de acceso a la justicia debido al funcionamiento restringido de los tribunales y las restricciones que han interrumpido la actividad de las ONGs.

 

Aumento de la violencia contra mujeres y niñas

 

En el caso de Tanzania, la pobreza que ha generado la falta de turismo, el paro y el sentimiento de vergüenza aumentan los casos de alcoholismo entre los padres de familia. Esto deriva en que las mujeres y niñas tienen que aguantar golpes, castigos y violaciones, obligando a muchas de ellas a huir de casa para proteger su vida.

 

En Etiopía, en la región de Amhara, sólo en los primeros meses de la llegada del virus, unas 700 niñas fueron casadas. El cierre de las escuelas ha hecho desaparecer uno de los lugares más seguros para muchas niñas, frenando también el acceso a información y educación sobre sexo, matrimonio y sus derechos. Además, muchas familias han tenido dificultades económicas debido a la COVID-19, forzando a las niñas trabajo infantil y disminuyendo las probabilidades de que vuelvan a las escuelas una vez reabiertas.

 

Ninas en la escuela

Foto: Zacharias Abubeker

 

En Amref queremos no más violencia contra la mujer

 

A pesar de las dificultades, Amref ha conseguido mantenerse visible gracias a la difusión de mensajes de sensibilización en radios locales, visitas puerta a puerta -con medidas de seguridad-, y sesiones informativas con los trabajadores sanitarios. Además, se ha reforzado la colaboración entre Amref y el gobierno local para detener estas prácticas nocivas. Por su parte, las redes sociales se han convertido en una herramienta poderosa para llegar a muchas personas.

 

Para contrarrestar estos efectos, estas intervenciones deberían integrarse en los planes de crisis y de recuperación nacionales, así como en programas más amplios de violencia de género, salud y desarrollo. Además, para que el cambio sea duradero y sostenible, este debe ser dirigido desde dentro e involucrar a toda la comunidad. Por otro lado, es necesario asegurar que los servicios para supervivientes y niñas y mujeres en riesgo de MGF sean considerados «esenciales« para que puedan seguir funcionando durante una pandemia u otras emergencias.

 

¿Quieres colaborar para que sea posible este cambio?

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