28
Sep

Un mensaje diferente

Las semanas se convirtieron en meses, el miedo a infectarse con COVID-19 se convirtió en indiferencia y muchas preguntas quedaron sin respuesta. Los carteles de sensibilización empezaron a amarillear por el sol, y el sonido de los altavoces de los coches lanzando mensajes sensibilizadores se confundía con el de la lluvia cuando se alejaban de los peatones desinteresados, pensando en otros asuntos.

Había que crear un enfoque diferente para que la población no perdiese el interés por los mensajes de prudencia. Un enfoque audaz pero atractivo.

Así empezamos una campaña de sensibilización puerta a puerta, donde los residentes de los asentamientos informales de Muoroto, Tudor Mwisho y Mburukenge, en Mombasa, tendrían la oportunidad de preguntar sobre la COVID-19 a los agentes de salud y recibir así una sesión de sensibilización interactiva y personalizada.

Como recompensa por su tiempo, y para reforzar la correcta higiene de las manos, los hogares donde no era posible lavarse las manos con agua y jabón reciben dos pequeños frascos de gel hidroalcóholico.

Algunos agentes de salud también son Balozis, o líderes comunitarios, y así actúan eficazmente como enlace entre las comunidades y el mundo exterior.

«¿Por qué se tomaron mi nombre y detalles pero nunca recibimos los alimentos de emergencia?» dice una mujer mientras cocina en su casa después del intercambiado de saludos.

«La última vez que estuviste aquí nos prometiste mascarillas», reprocha un residente, medio en serio medio en broma, a la agente de salud Magdalena, levantando un dedo de advertencia. «¿Dónde están las máscaras?» pregunta.

Los agentes de salud tienen la difícil tarea de lidiar con la falta de material mientras sirven cómo enlace entre los residentes de los asentamientos informales y los responsables y financiadores del proyecto. A veces se crean tensiones, especialmente cuando los proyectos se retiran antes de implementar los resultados prometidos o se recogen datos sin un seguimiento adecuado.

«A veces llegas a una casa para hacer tu intervención y te encuentras con que no han comido en días, especialmente los enfermos de Tuberculosis y VIH. Así que lo más humano es rebuscar en tus bolsillos y ayudar. Recuerden que no nos pagan un salario, sólo somos voluntarios.», dice Teresia Okeyo, agente de salud.

Desde madres acogedoras hasta residentes hostiles que insisten en que la COVID-19 es una estratagema del gobierno, pasando por hogares con poca agua que se lavaban las manos varias veces usando el misma agua en una cuenca. A las madres adolescentes que respetan y admiran los consejos de salud y a los vecinos que se quejaron de que la agente de salud no llegó a compartir el mensaje con ellos.  Un equipo de ocho agentes de salud llegó a 800 hogares en cinco días en tres asentamientos informales de Mombasa.

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ESTE TEXTO HA SIDO ESCRITO ORIGINARIAMENTE EN INGLÉS POR EL TÉCNICO DE PROYECTOS DE AMREF KENIA, ATHUR MWAI. LA OFICINA DE AMREF ESPAÑA HA TRADUCIDO Y ADAPTADO EL TEXTO.

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