25
Feb

Diana Mukami

Cuando miro hacia atrás, y veo todo lo que hemos logrado, me siento satisfecha e impresionada. Recuerdo con cariño haber trabajado en Laikipia (Kenia) y conversar con las mujeres acerca de salud materno-infantil. Yo era joven, y la idea de presentarme y dirigirme a mujeres mayores y más respetadas y de involucrarme con ellas en temas de salud me intimidaba un poco. Sin embargo, la pasión y la dedicación que se imbuyeron en mí a través de la visión y la misión de la organización me llevaron no sólo a comprometerme, sino también a convencer a mujeres mayores sobre temas críticos de salud.

En aquel momento estaba destinada en la Sede de Kenia, y el compromiso con las comunidades fue inspirador. Cuando la comunidad acepta a los servicios de salud, y los indicadores de salud mejoran, la sensación de éxito es indescriptible. Cuando estás ahí fuera, no sólo predicando el cambio, sino haciéndolo realidad, te “fundes en uno” con las personas. Llegas a entender su cultura y a respetarla. Puedes implementar y ver el cambio de manera sostenible. Consigues transformar vidas.

Para mí, los últimos 60 años han servido para establecer cimientos sólidos en las comunidades. El programa eHealth, por ejemplo, comenzó como un proyecto, pero nosotros lo impulsamos, nos aseguramos de que funcionara, porque creímos en los objetivos que la organización había fijado para nosotros.

A medida que abrazamos el cambio, para mejorar los servicios a las comunidades con las que nos comprometemos y para continuar transformando vidas, permítannos documentar el proceso. La documentación es importante para la historia, para las lecciones aprendidas y para su agradecimiento.

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