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Fusia Mohamed – Las madres también hablan de sexo.

Fusia tiene 28 años y un hijo pre-adolescente. Se quedó embarazada con 14 años. Era tan joven que no sabía qué le estaba pasando a su cuerpo, hasta que su madre le llevó al hospital y se enteró de que en unos meses iba a tener un bebé.

Desde muy joven tuvo que criar a su hijo con la fortaleza que se requiere para ser una madre adolescente. Y aprendió la lección.

Ahora colabora como educadora par en el centro de salud de Riruta, en Dagoretti, un barrio con altos índices de pobreza y desempleo a las afueras de Nairobi. Entre otras tareas, Fusia coordina encuentros mensuales de un grupo de jóvenes madres y chicas embarazadas de la zona, todas menores de 24 años.

La creación de este grupo de jóvenes madres forma parte de las actividades del proyecto “Salud sexual y reproductiva con jóvenes en Dagoretti” (Nairobi), realizado por Amref España y Amref Kenia y financiado por el Ayuntamiento de Madrid. Su objetivo es asegurar que los jóvenes tengan garantizada una eficiente atención sanitaria e información accesible y veraz para que puedan tomar mejores decisiones sobre su salud sexual.

Una de las necesidades más acuciantes sobre la salud sexual y reproductiva de Kenia es el alto índice de embarazos entre adolescentes y jóvenes. Entre 2016 y 2017, más de 350.000 chicas de entre 15 y 19 años se quedaron embarazadas, un número tan alto que ha convertido los embarazos adolescentes en un asunto de interés nacional. El gobierno de Kenia ha incorporado como prioridad sanitaria nacional la reducción de los embarazos adolescentes mediante campañas de sensibilización y fortalecimiento de los sistemas sanitarios.

En el grupo, las chicas comparten sus problemas, sus retos y sus sueños junto con jóvenes que están experimentando lo mismo que ellas. Así, pueden preguntarse entre ellas y sentir que no están solas, que en su vecindario hay chicas jóvenes cómo ellas pasando por situaciones similares a las suyas. También reciben información sobre salud pre y post natal, el uso de anticonceptivos y sobre planificación familiar mientras se les anima a ser dueñas de sus propias decisiones y sus propios cuerpos. En paralelo, algunas de ellas reciben cursos de formación profesional para que puedan poner en marcha pequeños negocios.

El grupo de madres está formado por 15 integrantes, y antes de finalizar, se les anima a que en la próxima sesión vengan con una amiga y promuevan entre las jóvenes de su alrededor la importancia del cuidado pre-natal. Al final de la sesión, Fusia reparte pan de molde y leche para todas las asistentes.

Fusia cree que la mayoría de los problemas de salud sexual y reproductiva se deben a la falta de información y al miedo que tienen las chicas a ser rechazadas por sus familiares al tratar públicamente el tema tabú de la sexualidad.

Por eso, dentro del proyecto, jóvenes madres como ella asumen voluntariamente tareas de educadora par para hablar con otros jóvenes de forma natural, cómoda y profesional sobre su salud sexual.

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