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Gideon Obuya – El poder de los jóvenes sobre su sexualidad

Gideon Obuya recibe a los visitantes del Riruta Health Center, en Dagoretti, un barrio con altos índices de exclusión social y desempleo de las afueras de Nairobi, con una sonrisa que no borra de su cara. Por su expresión y su carácter, se nota que le gusta tratar con las personas.

Quizá por eso este actor de televisión de Dagoretti de 23 años decidió, hace ya cinco, con una mayoría de edad recién estrenada, ser educador social con jóvenes de su barrio. Por eso y para mejorar la situación de los chicos y chicas de su alrededor. “Quiero ser agente de cambio en mi comunidad” dice mientras sigue sonriendo. “Y creo que he cambiado algo”.

Ese cambio pasa por mejorar la salud sexual y reproductiva de los jóvenes de su alrededor, ofreciéndoles información veraz, seria y objetiva sobre salud sexual. Gideon ejecuta sus tareas de educador social  en el Riruta Health Center de forma voluntaria, compaginándolas con su profesión de actor, y utiliza sus habilidades para sensibilizar a jóvenes y a padres. Hace un estilo de teatro denominado “teatro magnético”: obras cortas y sencillas, con escenas sacadas de la vida cotidiana pero con un toque histriónico que capta la atención del espectador que pasa por la calle.

Junto a Maureen y Lindah, dos compañeras que, como él, son educadoras sociales del Riruta Health Center, Gideon ejecuta  en lugares concurridos una suerte de perfomance con toques de improvisación cómica en el que representa a un padre irresponsable que se salta sus obligaciones y abandona a su hijo. Las chicas representan a la enfadada madre y una amiga. Ambas le gritan, le reprenden, le dan el niño, se van, vuelven, gesticulan, siguen gritando. La escena dura unos cinco minutos. Al final, abandonan el improvisado escenario y entran en acción Esther y Fauzia, agentes de salud y educadoras sociales, explicando a los boquiabiertos asistentes que se trata de una ficción. Hoy ha tocado llamar la atención de los padres. Una vez la tienen, se les informa que existen sesiones informativas sobre salud sexual y reproductiva para jóvenes y adolescentes de forma gratuita y anónima en el centro de salud de la esquina. Por último, se les anima a asistir y que lo cuenten en casa.

Las cinco personas involucradas en el “teatro magnético”, actores e informadoras, realizan sus tareas de voluntariado social en el marco del proyecto de salud sexual y reproductiva entre jóvenes financiado por el Ayuntamiento de Madrid, y coordinado por Amref España y Kenia. El proyecto quiere mitigar el alto número de embarazos adolescentes, prevalencia de ETS, abusos y abandono escolar de madres jóvenes en la zona.

El trabajo de Gideon no acaba cuando finaliza la obra. Pasa horas en el centro de salud, donde habla con chicos y chicas de planificación familiar, de métodos anticonceptivos o sensibiliza a los adolescentes para que no dejen solas a sus parejas en caso de embarazo. Sabe cómo promover la salud sexual y reproductiva entre los jóvenes: habla su lenguaje, conoce sus dudas, no muestra una posición jerárquica de profesional sanitario a paciente, y les garantiza respeto y confidencialidad. Dentro del centro de salud, las conversaciones entre los jóvenes y Gideon se desarrollan en los denominados “espacios amigables”, lugares específicamente habituados para mantener una conversación íntima y relajada, donde los mentores hablan con chicos de su edad. En los espacios amigables no caben los prejuicios.

Gideon expande la responsabilidad de la salud sexual no solo a los propios adolescentes, también a sus padres. “Los padres deben educar más”, dice. Opina que deben asumir un papel mayor cómo guías en el comportamiento de sus hijos. También cree que en las escuelas se podría aumentar e incorporar programas de salud sexual y reproductiva.

Desde hace un tiempo, en Dagoretti algunas mañanas un joven habla alto y se pavonea para llamar la atención de los jóvenes, padres y profesores y conseguir hablar con ellos de sexo con respeto y seriedad. El inicio del cambio es real.

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